Enigma de una nueva herida

Tomó el veneno como agua bendita
después, puteando, se fue a desmayar.
Siguió buscando hasta quedar tirado
una mentira para no sangrar.

Cuando volvió todo estaba pesado
y esos recuerdos que pegan tan mal
fueron lustrando su chapa de vago
y sin rodeos salió a asesinar.

Sin pensar si está siendo fiel
Fue tan mal pero vino bien...

Alzó otra copa de vino exquisito
y por tu ausencia brindó una vez más
perdió la cuenta y también la conciencia
que estaba limpia pero sin brillar.

Con su presencia de grata demencia,
sus melodías de Quilmes cristal.
Ardían velas, izaban banderas.
Pasó otra noche más sin conectar.

Sin brindar como vos sabés,
hace mal no poderte ver...

Autor: Matías Valdez